El perfil del traductor

No hace demasiado tiempo, durante el período obligatorio de inseguridad e incertidumbre compartidos por muchos tras el final de carrera, decidí dejar de ignorar aquella curiosa e incesante voz que me llamaba a la traducción. Me lamenté por el hecho de que, por cuestiones de temario, sólo hubiera podido tener un breve, aunque satisfactorio, contacto con ella. En mi caso, el paso a seguir estaba claro: buscar la formación adecuada. Más tarde que temprano, lo hice: me matriculé en el máster universitario de Comunicación Intercultural, Traducción e Interpretación de la Universidad Pablo de Olavide. Y, aquí y ahora, comienza mi travesía.

Acto seguido, me lancé a internet a buscar la mayor cantidad de información posible sobre el perfil profesional del traductor. Después de un par de horas y veinte pestañas abiertas, me sentía abrumada y confusa (mi ordenador podría decir lo mismo): entre otras cosas, llegué a la conclusión de estar en tremenda desventaja frente todos aquellos estudiantes que, como mínimo, habían estado en contacto con este mundo desde el principio. Finalmente, llegué a la conclusión de que mi única solución era ponerme al día cuanto antes. Siempre había preferido ser autodidacta, de todos modos. Intercambié un par de e-mails con Pablo Muñoz de Algo más que traducir, y, seguido de una búsqueda en Google, llegué a una serie de artículos de la revista Translation Journal cuyo propósito, en mayor o menor medida, era recoger algunas de las características principales del perfil del traductor.

Lo cierto es que todos convergen en un punto en común: la figura del traductor es de las más transversales que existen. «No está tan mal ni será tan descabellado, entonces, unir un perfil lingüístico con uno de traducción», pensé. A modo introductorio, me gustaría resaltar alguno de los puntos enumerados por Salvador Virgen en su artículo On Becoming a Translator.

Tener siempre como referencia libros/guías de estilo

Admito, durante el transcurso de la carrera, haber pecado del «esto se escribe así porque suena bien». Bien, es hora de respaldarlo con argumentos. En mi opinión, creo que tampoco está de más incluir libros de estilo de la lengua origen. Para mí, sigue siendo igual de importante una correcta redacción en ambos idiomas, tanto inglés como español.

    1. En español: Libro de estilo de El País, Diccionario panhispánico de dudas, Manual del español urgente y el recién publicado Diccionario urgente de dudas, entre otros.
    2. En inglés: The Economist Style Guide

Leer sobre otras cosas

Nunca sabes de qué será el próximo texto que te toque traducir. En ese sentido, concuerdo con la visión de Douglas Robinson en Becoming a Translator: An Introduction to the Theory and Practice of Translation, donde define a los traductores e intérpretes como “actores”:

Translators and interpreters make a living pretending to be (or at least to speak or write as if they were) licensed practitioners of professions that they have typically never practiced. In this sense they are like actors, “getting into character” in order to convince third parties (“audiences”, the users of translations) that they are, well, not exactly real doctors and lawyers and technicians.

Incluso, me atrevería a afirmar que un amplio abanico de aptitudes siempre jugará a favor del traductor. Ser versátil y estar dispuesto a aprender, incluso de manera inconsciente, es clave en este mundo. Respecto a este punto, planeo escribir cómo hace 5 años empecé de forma totalmente ignorante a adentrarme en la traducción audiovisual, gracias a los fansubs.

Leer en la lengua meta

Es muy probable que un nivel bajo de lectura y redacción en la lengua meta resulte en traducciones pobres o poco naturales. Esto está en mi lista de tareas en curso. Ya sea por preferencia personal como por resultado de la carrera, lo cierto es que en estos últimos años me he decantado casi exclusivamente por la lectura en inglés.

Por supuesto, esta no es más que una visión todavía superficial de la figura del traductor profesional, que espero ir profundizando a lo largo del curso. Poco a poco, iré escribiendo una serie de entradas específicas para cada uno de estos puntos.

3 Thoughts on “El perfil del traductor

  1. Pingback: No disparen al traductor » Blog Archive » El perfil del traductor - Traducción, interpretación, productividad y algo más… | The translation world | Scoop.it

  2. Pingback: No disparen al traductor » Blog Archive » Web 2.0 para traductores/intérpretes: página profesional (I) - Traducción, interpretación, productividad y algo más…

  3. Salvador Virgen on 03/04/2012 at 7:54 pm said:

    Con respecto a lo de «esto se escribe así porque suena bien», hace poco me enteré de que Bioy Casares preguntó alguna vez a Borges si tal forma de decir algo era correcta, a lo que Borges respondió “Si suena bien, probablemente está bien”. Claro, él podía darse ese lujo; los simples mortales tenemos que recurrir a manuales de estilo o gramáticas. Lo que si podemos hacer es decir “si suena mal, probablemente está mal” y usar eso como punto de partida para argumentar sobre la corrección o la incorrección. Y al investigar, probablemente aprenderemos cosas nuevas.

Deja un comentario

Post Navigation