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Localización 103: clasificación de bugs

Tipos de bugsSe ha hablado largo y tendido sobre las tareas del tester lingüístico en este y en muchos otros blogs de profesionales del sector. Para ampliar un poco más sobre el tema, me gustaría dedicar esta entrada a especificar los tipos de errores (bugs) a los que el tester se enfrenta con más frecuencia durante el ciclo de desarrollo de un juego y las posibles soluciones a estos. Asimismo, es posible que la entrada os resulte útil si os estáis preparando para alguna futura prueba. Antes de empezar, añado una serie de consideraciones generales a la hora de redactar bugs:

  • Lee y relee las instrucciones del proyecto. Familiarizarse con el juego lo antes posible es importante, pero también ahorrarás tiempo (y problemas) si sigues las instrucciones encomendadas por el gestor del proyecto. Por ejemplo, es necesario prestar atención a las siguientes cuestiones: ¿se informa de un solo bug por pantalla o recopilamos todos los que se encuentren dentro de la misma sección? ¿Creamos una entrada para un bug que ocurre en todos los idiomas o uno distinto por idioma?
  • Referente a la última cuestión, revisa la base de datos de errores antes de enviar el tuyo. ¿Ha enviado otro tester el mismo error ya? Si es así, ¿crees que podrías aportar más información? ¿Está tu idioma incluido en el informe?
  • Del mismo modo, es importante cuidar la redacción del bug. ¿Existe alguna plantilla predeterminada? Como norma general, os recomiendo estructurar la información por apartados en una redacción breve y concisa para facilitar su lectura. En esta última entrada de Pablo Muñoz encontraréis toda serie de consejos sobre la redacción de bugs.

Por último, conviene recordar que esta entrada está dedicada exclusivamente a los bugs que conciernen a un tester de localización o lingüístico. Las tareas desempeñadas por este último diferen bastante de las que podrían asociarse a los testers de funcionalidad o beta testers.

Ahora sí, ¡al lío!

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Ya no estamos en Kansas…

We're not in Kansas anymore!Lo sé, lo sé, he dejado un poco abandonado este blog. Aunque no era mi intención, me he dejado llevar por el caprichoso tiempo irlandés y sus infinitos paisajes verdes. Me he sumergido en una nueva cultura y, al mismo tiempo, me ha servido para reconectar con algunas aficiones que había dejado de lado, como la fotografía.

No sé si estaré en la llamada etapa de «luna de miel» de los inmigrantes, pero no estoy mal del todo. Asentarse en un país y adaptarse a un trabajo nuevo no es un camino de rosas, requiere mucha paciencia y esfuerzo. Sea como sea, algo tengo claro: ya no estoy en Kansas.

Sobre el trabajo, he pasado de ser tester de localización a traductora. Como os podréis imaginar, las tareas desempeñadas en sendos puestos no tienen demasiado que ver. A veces, echo de menos la primera por trabajar más en contacto con el contexto; otras veces, agradezco la libertad de la segunda. Por lo que he podido comprobar, el nivel de responsabilidad de ambos varía muchísimo de empresa a empresa. En algunos casos, la última palabra la tiene el tester; en otros, el traductor. Aun así, si hay un factor común que he podido trasladar de una oficina a otra es el ambiente multicultural: la gran mayoría de los empleados no son nativos de la isla (muy LOSTiano, lo sé). Paradójicamente, ese ambiente te hace sentirte más en casa.

Aun así, trabajar como traductora en plantilla tiene sus ventajas e inconvenientes. Las ventajas son obvias: seguridad económica, horario predefinido, trabajo en grupo (seis ojos ven más que dos)… Los inconvenientes, probablemente, resulten menos obvios: muchas horas libres, falta de acceso a algunos materiales y una confusa jerarquía empresarial.

Lo dicho: no es mi intención abandonar este blog. Solo he descrito una pincelada de mi corta experiencia de dos meses. Si os interesa saber más sobre la vida en Irlanda, os invito a visitar mi blog personal.

¡Nos leemos pronto!

Pruebas de traducción (localización y testeo)

Pruebas de traducciónRomper con la rutina del trabajo en plantilla no solo significa incertidumbre a fin de mes. En cierto modo, también tiene su lado positivo: he vuelto a retomar mi actividad como autónoma con más ganas y con una experiencia muy valiosa en el bolsillo. Tras las gestiones de turno (actualizar CV, retomar el contacto con antiguos clientes, buscar y contactar agencias nuevas, actualizar software y un largo etcétera) y la espera, llegan las famosas pruebas de traducción. Seamos sinceros: superar una prueba de traducción no equivale a una avalancha de encargos (¡ojalá!), pero no deja de ser un trámite indispensable.

Se ha hablado largo y tendido sobre las pruebas de traducción en muchos otros blog del sector. Aun así, he considerado redactar esta entrada para recopilar algunos consejos sobre cómo afrontar las pruebas de traducción enfocadas al sector de la localización.

Antes

1. Investiga

Enhorabuena: has logrado captar la atención de la empresa. Es hora de demostrarles tu valía y profesionalidad. La prueba puede haber llegado semanas o incluso meses después. Es probable que incluso tengas que volver a revisar la página web de la empresa para refrescarte la memoria. No pasa nada. El primer paso a la hora de afrontar una futura prueba de traducción es investigar a fondo la empresa: ¿en qué área está especializada? ¿Para qué tipo de clientes trabajan? ¿Tienen alguna muestra de trabajo disponible?

Dependiendo de la respuesta a estas preguntas, es recomendable que cuentes con una serie de recursos más o menos especializados a la hora de realizar la prueba.

2. Herramientas de trabajo

Por otra parte, es indispensable tener a punto el material necesario para llevar a cabo la prueba. Si no te han proporcionado esta información de antemano, es conveniente averiguar lo siguiente: ¿en qué medio se llevará a cabo la prueba? ¿Es necesario algún tipo de software o herramienta de traducción asistida? Como dato importante, Excel suele ser una de las herramientas más comunes del sector.

3. Plazo de entrega

Si el objetivo es simular una fecha de entrega de un encargo real, respetarla será una de tus principales prioridades. He visto todo tipo de prácticas en cuanto a fechas de entrega. Normalmente, depende del trabajo: si es una colaboración autónoma, la fecha de entrega suele ser más laxa. Por otro lado, si has enviado tu candidatura para un puesto en plantilla, el tiempo que tienes para llevar a cabo la prueba suele estar bastante ajustado. En este caso, no solo se evalúa tu habilidad como traductor (o tester), sino tu habilidad para trabajar bajo presión y priorizar tareas.

Durante

¡Manos a la obra! Aunque resulte difícil por presión de tiempo: mantén la calma. Lo siguiente es algo que se repite hasta la saciedad, pero que aun así me gustaría recalcar: lee todas las instrucciones, línea por línea.

Algunos de los componentes más comunes de este tipo de pruebas son:

Traducción

No solo es importante la elección de una terminología adecuada, sino también el registro y el uso de variables dentro del texto. Una variable, para definirlo de la forma más simple posible, forma parte del código del software y suele servir para activar cadenas de texto, imágenes, etc. Por ejemplo, pueden existir variables para mostrar determinados botones del mando/controlador de una consola («Pulsa <BotónT> para equipar…»). Ten muchísimo cuidado a la hora de colocar variables dentro del texto. Asegúrate de que son exactas al original: no incluyas espacios adicionales y respeta el uso de mayúsculas/minúsculas y la sintaxis empleada a la hora de abrir y cerrar las variables. De lo contrario, el texto podría dejar de verse correctamente en la pantalla.

Otro factor con el que se suele jugar en las pruebas de localización es el límite de caracteres. Recuerda que las traducciones suelen ser aproximadamente un 30 % más largas que el original, así que es probable que te enfrentes a situaciones en las que tengas que exprimirte los sesos para asegurarte de que el texto permanece dentro de estos límites.

Detección y redacción de bugs

Dirigido sobre todo a posibles trabajos de testeo/QA en plantilla. Suele constar de una o varias imágenes en las que los fallos son más que evidentes. A no ser que las instrucciones indiquen lo contrario, no se trata tanto de encontrar todos y cada uno de los errores de la imagen, sino de tu habilidad para exponerlos de una forma clara y concisa.

Volviendo al tema de las instrucciones, es posible que te proporcionen una plantilla para la redacción de bugs. De lo contrario, mi consejo es que estructures la información de forma que resulte lo más clara posible para el evaluador. Suele ser buena idea dividir la información en distintas secciones (por ejemplo: título, descripción del bug, posibles soluciones, etc.)

Revisión

Poco que destacar. Para trabajos de testeo/QA en plantilla, es posible que incluya un texto o batería de frases para corregir en tu lengua materna.

Redacción

De nuevo, esta es una sección casi exclusiva de puestos de testeo en plantilla. Incluye una breve redacción (150-200 palabras) para evaluar tu nivel de inglés.

Después

Revisa la prueba una y mil veces. Si dispones de tiempo, déjala reposar y vuelve a leerla más tarde. La mayoría de las veces vas a encontrar errores que ni sabes cómo se te pasaron por alto en primer lugar. Si no tienes tanto tiempo como quisieras, revísala aunque sea una vez. Incluso una ojeada rápida puede llegar a detectar fallos a tiempo.

Esencial:

  • ¿Has pasado el corrector ortográfico? Puedes configurar el corrector ortográfico de Excel a tu gusto o exportarlo a Word.
  • Me repito, pero: ¿has revisado toda y cada una de las instrucciones y completado la prueba acorde a ellas? ¿Deberías renombrar el archivo de algún modo antes de enviarlo?
  • ¿Has respetado el formato?
  • ¿Algo que hayas dejado para pulir más tarde?

¿Todo listo?

¡Enviar!

Por último, incluyo una lista de recursos imprescindibles para afrontar este tipo de pruebas.

Asimismo, si optáis a un puesto en plantilla, recomiendo que le echéis un vistazo a esta entrada del blog de Curri Barceló, que recopila una serie de consejos muy útiles para las entrevistas de tester de videojuegos.


Espero que os haya resultado útil. ¡Suerte!

Winter is coming

Winter is comingSin haberlo planeado, han pasado dos meses desde la última vez que publiqué algo por aquí. Y, ¿sabéis qué? La rutina no es algo necesariamente tedioso a largo plazo. Si te gusta, te atrapa. Te levantas a la misma hora, vas a trabajar a la oficina y, cuando sales, tienes (en el ideal de los casos) tiempo para dedicarte a lo que te dé la gana. Salvo excepciones, el trabajo se  concentra en ocho horas al día, cinco días a la semana. Casa y trabajo no están aunados: el correo y las preocupaciones de última hora se quedan enclaustrados en esas cuatro paredes.  Tienes la seguridad de un sueldo a final de mes, aunque gran parte de él se destine a pagar el alquiler y otras facturas. Y, mes a mes, vuelta a empezar el mismo ciclo.

No es el típico punto de vista al que cientos de traductores autónomos están acostumbrados a vivir y a relatar por estos lares. He tenido la suerte de seguir la misma rutina durante estos últimos meses sin rozar, ni de lejos, lo tedioso. De hecho, me atrevería a decir que es lo más cómodo del mundo. He trabajado en distintos proyectos y aprendido muchísimo en cada uno de ellos, con un ambiente de trabajo insuperable y compañeros que me han permitido bombardearles a dudas día sí y día también. Durante este tiempo, he descubierto y profundizado en una línea de trabajo que ni me habría planteado año atrás.  Lo que comenzó siendo un curso de formación ha sido el punto de inflexión ideal para especializarme en algo que me apasiona.

Al mismo tiempo, me he ido despegando poco a poco de la traducción en las redes sociales. Empecé el blog bajo la premisa de relatar mi propia experiencia, pero lo cierto es que parte de mí se veía obligada a cumplir con ciertas expectativas. En concreto, transmitir información que resultara útil para un público. La verdad, no era más que una traba a la hora de escribir. Ese tipo de exigencias me hicieron replantearme este espacio como algo personal a la vez que profesional. Escribir sobre uno mismo no es fácil, pero seguiré trabajando en ello.
Por otra parte, Twitter repetía un eco de las mismas noticias sobre el mismo tema a todas horas del día. Sobrecarga de información, supongo. Dicen que los traductores son compañeros ideales en partidas de Trivial, por aquello de estar acostumbrados a absorber información como esponjas. Sin querer, había aparcado mis intereses personales y aficiones.  Aprovechando la comodidad de la rutina, retomé poco a poco la lectura, la fotografía, el ejercicio y el ocio. He descubierto el significado de runner’s high, me he pasado horas leyendo opiniones sobre distintos tipos de fotografía analógica y he vuelto a encender el Kindle después de meses (solo para descubrir que tenía que cargarlo).

Es importante, a la par que difícil, mantener un balance: quieres dedicar tiempo a tu profesión para demostrar tu valía y estar siempre al pie del cañón (sin contar el atractivo económico, claro); por otro lado, no puedes dedicarle 24 horas sin perder el lado humano. Y, precisamente, es el lado del que muchos traductores pueden beneficiarse a la hora de elegir un camino u otro, profesionalmente.

Me gustaría poder decir que mi rutina es una de la que puedo disfrutar todo el año, pero no es así. Se acaba el año y, con él, los proyectos. Winter is coming. Mentiría si no dijera que siento cierta incertidumbre por lo que está por venir en los próximos meses, aunque, por otro lado, también hay cierta curiosidad que quiero satisfacer.

Replace fear of the unknown with curiosity

¡Feliz entrada del año a todos!

Cosas que aprendí en un año (y otras «realidades» de la traducción profesional)

No es año nuevo, pero sí hace casi un año que empecé este blog. No puedo decir que no esté sorprendida de que siga escribiendo. Aun así, lo que más sorprende son los cambios: cómo los temas pasan a ser más especializados e incluso personales; cómo no se trata tanto de investigar temas nuevos, sino de plasmar la experiencia propia y cómo se hace cada vez más difícil mantener un ritmo decente de actualizaciones (no todo iba a ser bueno).

Plasmar mi propia experiencia es algo que me resultaba aterrador al principio (he de admitir que todavía escribo con cierto recelo). Aun así, el propósito de esta entrada es enumerar -a modo de resumen- algunas de las «realidades» (subjetivas, como siempre) con las que me he topado a lo largo de este año, el de la tan ansiada transición de las cuatro paredes universitarias al Mundo Real™, exento de paredes y de la satisfacción (o desilusión) de un expediente académico. No ha sido fácil adaptarse. De hecho, me queda muchísimo por aprender.

Universidad ≠ Mundo Real™

Los estudiantes parecen seguir dispuestos a atravesar un camino peligrosamente recto. Primero carrera,  luego máster, ¡hasta doctorado! Lanzarse al Mundo Real™ no es fácil, pero ampararse en los estudios no es la mejor alternativa. Reconozco que yo misma fui la que comenzó un máster acabada la carrera. Me lo planteé como una segunda oportunidad, en la que podría aprender algo que siempre había querido estudiar. Por otro lado, reconozco que también me aterraba mi propia perspectiva al futuro: vacía, sin ideas.

Probablemente esto surgiera a raíz de una falta de planificación por mi parte. En los años de licenciatura, me preocupaba por rellenar un cupo de créditos y, de vez en cuando, mirar el expediente. No me gustaba pensar más allá de eso porque sabía la respuesta. Sabía que con estudiar y tener un buen expediente no iba a ser suficiente.

En parte, estoy contenta de haber cursado el máster. Me ha introducido a un mundo que apenas había tenido oportunidad de profundizar durante los años de carrera. Aun así, vi que volvía  repetirse lo mismo: estaba asentando una serie de bases teóricas de distintas ramas de la traducción y poco más.

Trayectoria profesional

Muchas veces, por curiosidad, ojeo los términos de búsqueda con los que los lectores llegan a este blog. Hay algunos que son para enmarcar, pero otros siguen describiendo la misma realidad que os digo. Los términos de búsqueda estrella son, sin duda: «¿sirve para algo un máster?» y «empleabilidad del traductor». Mi punto de vista:

  • Un máster puede convertirte en la persona más preparada del mundo  y abrirte los ojos hacia nuevos mercados, pero la empleabilidad es algo que tienes que trabajarte por cuenta propia (nunca mejor dicho).
  • La empleabilidad consiste, entre otras muchas cosas, en trazar tu propia trayectoria profesional. Aprende a vender tus servicios. Si no quieres que tus títulos sean manteles de mesa, empieza a trabajar en ello desde ya. Al fin y al cabo, tu único punto de venta no puede basarse en un título (o veinte). Piensa en tu currículo como traductor y qué puedes hacer para distinguirte del resto: prácticas, voluntariado, becas, lo que sea.

Eso me recuerda: no importa lo preparado que estés, vas a cometer errores al principio (o incluso más adelante). Aprender de tus propios errores no es ninguna tontería, aunque sea la típica frase chirriante de libro de autoayuda. Es normal equivocarse al empezar en algo con lo que no tienes experiencia. Con ello, también me refiero a los aspectos más estrictamente profesionales: trato con los clientes, entrega de encargos, órdenes de pedidos, facturas, contabilidad…

Eso sí: no dejéis que os vendan tanto humo. Lanzarse como traductor autónomo es difícil, pero, si llevar tu propia «microempresa» es algo con lo que te ves capaz de disfrutar, es infinitamente satisfactorio. Requiere mucho trabajo, constancia y disciplina. Y, de forma menos abstracta, requiere una mínima inversión. El primer año (o incluso más) lo dedicarás casi exclusivamente a la búsqueda de clientes/agencias y la  tasa de respuestas es probable que sea… bueno, desalentadora. Persiste.

Persistir en la búsqueda no es gratis. Para la mayoría, tirarse a la piscina de cabeza no es una opción. Al contrario, es algo paulatino. A no ser que sigas viviendo con tus padres, es recomendable mantenerse a flote con otro trabajo hasta que te sientas lo suficientemente cómodo económicamente como para dedicarte a tu actividad principal. Lo ideal, por supuesto, sería obtener experiencia en plantilla. Por otro lado, también es difícil combinar dos trabajos sin restar tiempo o atención a uno de ellos, así que ten paciencia.

Encargos

Especializarse no es cerrarse puertas. No nos podemos dedicar a traducir todo tipo de textos y esperar hacerlo a la perfección. Es mejor evaluar qué encargos estás capacitado para llevar a cabo y cuáles no. Para ello, encuentra el campo que más te guste, investígalo (no tengas prisa, puede que la descubras dentro o fuera de la universidad), practica si puedes o pregunta a profesionales del mismo sector. Aprenderás de un compañero de profesión mucho más que en cualquier aula universitaria.

ProZ no es el único recurso para encontrar ofertas de trabajo. De hecho, en todo el tiempo que llevo suscrita, me ha servido más para comprobar la reputación de agencias de traducción que para afianzar nuevos clientes. Dependiendo de tu campo de especialización, hay más lugares a los que dirigirse en la búsqueda de clientes. Incluso cuando no existe una demanda explícita de traducción, anímate a contactar y ofrecer tus servicios.

Por último, no os hará daño tener soltura con herramientas TAO.

Traductor 2.0

Twitter es una buena herramienta para mantenerse en contacto con otros compañeros, resolver dudas, obtener visibilidad, etc. No obstante, tampoco tiene sentido convertirse en un «robot» de noticias de traducción: ¿por qué compartir todos y cada uno de los artículos que ya han compartido una docena de usuarios antes que tú? En este caso, considero más útil reducir el «spam» a artículos del campo que te interesen o que involucren contenido propio. ¡Diversidad!

… Dicho sea de paso, un blog no es la panacea de la empleabilidad del traductor. Cierto es que aumenta tu visibilidad y pueden llegar a surgir oportunidades de colaboración interesantes si cae en las manos adecuadas, pero no deja de ser una mera posibilidad.

Por último, pero no menos importante: los traductores no son el ombligo del mundo. Está bien (o, para muchos, es casi un lujo) dedicarte a algo que te apasiona y sentirte orgulloso de tu trabajo, pero hay vida más allá de la traducción. Disfruta del trabajo y del tiempo libre.


Bueno, menudo popurrí de temas. Como veis, se trata de una experiencia con altos y bajos, pero siempre enriquecedora. Igual os sentís identificados en algunos puntos u os parecen bastante ajenos. Sea como sea, no deja de ser mi propia experiencia. A los traductores con mayor bagaje profesional: ¿os animáis a comentar más temas en comentarios? Seguro que podemos aprender algo. :)