A medida que se acerca el final del EA Campus, no dejo de pensar que ha sido mucho más que un curso de formación en testeo de localización de videojuegos. Casualmente, la mayoría de los españoles del Campus son traductores, con lo que también he podido seguir desarrollándome como tal. En un solo curso, nos hemos congregado tanto traductores en ciernes como traductores profesionales, sin olvidar a aquellos que se encuentran a mitad del camino. Curiosamente, la pregunta «¿cómo empezar?» sigue estando presente en cualquier encuentro traductoril, sobre todo si incluye a personas que se encuentran en distintas etapas de su carrera profesional. Lo cierto es que no existe una única respuesta.
Resulta un tanto paradójico. El oficio del traductor suele estar a menudo ligado con la idea de trabajar solo durante muchas horas. No obstante, resulta casi imposible salir adelante sin la ayuda de tus colegas de profesión. Sales de la universidad y piensas que todo lo que tenías que aprender lo has hecho entre cuatro paredes, cuando el caso es el contrario: empiezas a aprender cuando estás en contacto con el mundo real, y eso incluye a otras personas.
Ahora que me acerco a un entorno más profesional, he tenido la oportunidad de conocer a otros traductores. En ese momento, me di cuenta que dejaba de escuchar solo quejas y que, en su lugar, contaban su propia experiencia. Por supuesto, son experiencias que no están exentas de dificultades (¡ni mucho menos!), pero son historias que desprenden algo más. No solo se trata de admitir las dificultades, sino también de ofrecer consejos y soluciones a partir de la propia experiencia. Al fin y al cabo, hay cosas que no se aprenden en la universidad. O no se enseñan.
Si algo he aprendido, es que la negatividad es peligrosa y se extiende muy fácilmente. Nadie (o casi nadie) se molestaba en hablar y ofrecer posibilidades o alternativas reales. Como resultado, muchos recién licenciados acabamos refugiándonos en la rutina, continuando los estudios de una forma u otra. Pocos nos atrevimos a saltar directamente al mercado laboral.
En cualquier caso, es importante mantener los pies en la tierra. Los comienzos son duros y requieren sacrificio; no tiene sentido negar eso. Aun así, en el momento en el que estás en contacto con otras personas que también lo están intentando y que, finalmente, lo consiguen, cambia tu percepción. Ahora, es lo que intento hacer: pregunto, escucho y tengo en cuenta sus consejos (también intento ofrecer los míos en la medida de lo posible). La buena noticia es que funciona. Estoy dando mis primeros pasos y, a la vez, sigo aprendiendo.
Bueno, pero hablemos en concreto: ¿qué consejos daría a aquellos que queréis lanzaros al mercado laboral?
Hoy quiero hablar un poco más a fondo del papel para el que mis compañeros y yo estamos formándonos en EA Campus: tester de localización de videojuegos. A decir verdad, la información disponible en Internet (al menos en español) resulta bastante escasa, lo que me lleva a pensar que es un puesto relativamente desconocido. Como ocurre en un buen puñado de profesiones, la ignorancia y la falta de conciencia suelen atraer ideas falsas.



